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l segundo gol de Ronaldo (Inter de Milán), aumentó la confianza de la hinchada brasileña que no tenía dudas de que Brasil conquistaría el tan soñado pentacampeonato, en el primer Mundial de fútbol del siglo XXI, cuya final se disputó este domingo en Yokohoma, Japón.
Tras la victoria, la batería de Salgueiro, que anima la pantalla gigante de la calle Alzira Brandao, comenzó una gran fiesta carvalesca por las calles de Tijuca, un barrio de clase media de la zona norte de la ciudad, lo que estuvo acompañado de una explosión de fuegos artificiales.
Sin embargo, los brasileños se quedaron bastente conformes con el 0-0 de los primeros 45, principalmente porque la selección auriverde tuvo más ocasiones que la alemana para abrir el marcador.
Miles de hinchas se concentraron en varios puntos de la ciudad desde muy temprano siguiendo el partido desde bares y restaurantes y en las pantallas gigantes montadas en algunos lugares estratégicos. Todos, a pesar de la tensión, no tenían dudas de que Brasil triunfaría en los 90 minutos reglamentarios. El segundo gol confirmó las previsiones.
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