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ucho se hablo durante los primeros días del Mundial sobre los arbitrajes. Que eran parciales, que favorecían a Corea, que Brasil recibía ayudas y otras tantas cosas más. Por eso para esta semifinal todos los ojos estaban puestos en el italiano Pierlugi Collina, quien tuvo una actuación muy buena. Controló el partido, no dejó que los jugadores entraran en roces inútiles y sacó la tarjeta amarilla sólo cuando fue imprescindible. Además, no tuvo fallos polémicos. Eso, para un partido tan definitorio, no parece poca cosa.
Pierlugi Collina es sólo uno de los 324 jueces que dirigieron los 643 partidos de las Copas de la FIFA. El francés Joel Quinou lidera con más presencias (8, 1 en 1986, 3 en 1990 y 4 en 1994), seguido del representante de Emiratos Arabes, Ali Mohamed Bujsaim, quien dirigió 7 encuentros (2 en 1994, 3 en 1998 y 2 en 2002).
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