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ara Ronaldo no hay males que duren años ni arquero que sea invencible. Luego de dos finales seguidas que no pudo disfrutar a pleno, Ronaldo vivió su día de gloria al marcar los dos goles en el triunfo con el que Brasil le ganó 2-0 a Alemania, para alzarse con el pentacampeonato mundial.
Ronaldo, máximo goleador del Mundial con ocho tantos, venía perdiendo su duelo con Oliver Kahn, que con apenas tres goles en contra fue el menos vencido y además galardonado por la FIFA como el mejor arquero de la competencia.
Dos de los tres goles que tiene Kahn se los metió Ronaldo. El primero fue a los 67 minutos, cuando el alemán dio rebote ante un disparo de Rivaldo, y ``El fenómeno'' brasileño sacudió la red y tras un alarido festivo se fue a abrazar con sus compañeros. El segundo ocurrió a los 79, al aprovechar un pase de Kleberson que Rivaldo dejó pasar y Ronaldo extendió su festejo.
Fue la tercera final consecutiva de Ronaldo, aunque en las dos anteriores siempre algo le pasó. Cuando Brasil le ganó a Italia en los penales, en el Mundial de 1990 en los Estados Unidos, Ronaldo vio el partido desde el banco de suplentes y no entró ni siquiera un minuto. Tampoco lo hizo en los anteriores partidos anteriores, con Bebeto y Romario virtualmente inamovibles.
Cuatro años después y siendo ya un consagrado, Ronaldo jugó su segunda final en París, pero físicamente disminuído por aparentes convulsiones la noche anterior al partido, en el que Francia venció 3-0 a Brasil, ahora sin Romario pero nuevamente con Bebeto.
Ronaldo, con Rivaldo y Ronaldinho como laderos de ataque, tuvo varias oportunidades para sacudir la red, pero al principio falló a la hora de definir, ya sea por mala puntería o por las estupendas tapadas de Kahn.
La primera acción de peligro para Ronaldo ocurrió a los 19 minutos cuando Ronaldinho lo dejó solo frente a Kahn y su toque suave se fue apenas desviado.
Cerca de la media hora, Ronaldo recibió un pase de Rivaldo y cuando entraba al área chica la tocó suave y a la vez débil con la izquierda, permitiendo que Kahn le tapase el tiro con una mano que puso providencialmente apenas despegada de su cuerpo.
Sobre el final del primer tiempo, y poco después de que Kleberson estremeciese el travesaño, Ronaldo se encontró con una pelota perdida y lanzó un tiro de media vuelta que Kahn alcanzó a taparle con las piernas, en un mano a mano.
En la segunda etapa, Kahn siguió trabajando con acierto, mientras que Ronaldo se empezó a desdibujar y recién se hizo notar a los 59 minutos con un frustrado tiro libre en la barrera. Ronaldo no bajó los brazos, y en su nuevo frente a frente con Kahn, atropelló con furia goleadora ante el rebote del arquero.
En el segundo, tomó el pase de Rivaldo y con pegada milimétrica selló el resultado. A los 90 minutos fue reemplazado por Denilson, y se fue envuelto de la cancha en una gran ovación.
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