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esde que Japón fue eliminada del Mundial 2002, la fiebre futbolística en el país nipón, coorganizador del evento junto a Corea del Sur, ha descendido muchas décimas. En los dos partidos de semifinales, el número de espectadores que vieron los partidos en las pantallas gigantes instaladas en lugares públicos fue mucho menor de lo esperado.
A falta de 48 horas para la final, incluso en la ciudad donde se
disputará el partido, Yokohama, el ambiente es el de un día
cualquiera, sólo adornado por algunas banderas aquí o unos pocos
crespones allá.
No es de extrañar, por lo tanto, que el periódico más leído de
Japón, el "Yomiuri Shimbun", exprese su preocupación ante la final y
exhorte a sus lectores a crear "de nuevo" ambiente futbolístico.
La venta de artículos relacionados con el Mundial quiere ser
estimulada en un último esfuerzo, después de que la demanda de pins,
camisetas o balones descendiera fulminantemente tras la eliminación
de los "samurais azules".
Para ello, los diarios deportivos pretenden comprometer a los fans
con el partido entre Alemania y Brasil analizando con su habitual
objetividad el duelo entre el "dios protector gorila" Kahn y la
"Triple R" verdeamarilla: Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.
Un columnista del "Sport Nippon" llegó incluso a rogar a los
dioses que ambos equipos puedan mostrar todas la potencia de su
juego, ya que, desde los partidos de Japón, no volvió a ver "nada
realmente emocionante".
Sin duda, el estadio de Yokohama volverá a llenarse el domingo en
el partido final, pero la excitación porque el fútbol se convierta en
el deporte rey en Japón se desinfló y los diarios deportivos vuelven
poco a poco a ocuparse principalmente del béisbol.
El "Sports Nippon" advirtió hoy sobre la posibilidad de que el
entusiasmo vivido por la selección nacional no tenga los efectos
esperados sobre la liga profesional japonesa, mientras que el "Sankei
Sports" se preguntó que será de los enormes y costosos estadios "tras
la gran fiesta".
En el campo de Saitama, por ejemplo, los costos de mantenimiento
del campo no se pueden cubrir desde hace tiempo sólo con los ingresos
obtenidos en los partidos que el equipo local, el Urawa, disputa en
la J-League.
Así, el presidente de la Federación Internacional de Fútbol
Asociado (FIFA), el suizo Joseph Blatter, ya avisó hace unos días
sobre dicha eventualidad: "Los estadios no se llenarán sólo con
partidos de fútbol".
Sin embargo, la fiebre mundialista en Japón no desapareció aún
completamente. Alrededor de 2.000 japoneses rodearon hoy el hotel
Sheraton de Yokohama, donde el equipo alemán tiene establecido su
cuartel general, mientras que el hotel Westin, en la isla de Awaji,
no da abasto para atender todas las demandas de reserva después de
que Inglaterra se hospedara en sus aposentos. <
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