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E
l técnico de Alemania, Rudi Voeller, aseguró que Brasil es el superfavorito para ganar la final del Mundial Corea-Japón 2002.
“Sabía que jugaríamos contra ellos, vencieron merecidamente a Turquía. No es casual que hayan ganado cuatro Mundiales, son fuertísimos y lo demostraron en esta Copa", afirmó Voeller, en una Alemania que recibió con agrado la victoria de Brasil.
"Enfrentar a Brasil será fantástico, la presión será para ellos", expresó el arquero Oliver Kahn; "será una final histórica", dice el defensor Thomas Linke y el goleador Miroslav Klose avisó cuál debe ser la fórmula: "compacto en defensa y contragolpe veloz".
Voeller, en realidad, había expresado su admiración por Brasil horas antes del partido ante Turquía: "en la final de un Mundial no siempre vence el mejor, si fuese así Brasil habría ganado 14 veces", fueron sus palabras textuales.
El DT recalcó sin embargo que meses atrás "nadie hubiera imaginado a Alemania en la final" pero su equipo "supo sobreponerse a la presión" aunque para el domingo -admite- no sólo bastará una buena defensa, sino también "coraje para atacar".
Para ello, el principal problema será cómo sustituir la baja del suspendido Michael Ballack. "Es casi imposible hacerlo. Pero por otro lado también es increíble que estemos en la final a pesar de haber perdido a nuestra defensa, jugadores que ni siquiera pudieron venir al Mundial por lesiones y habían sido pilares en la eliminatoria", apuntó el DT.
Voeller recalcó que tuvo que armar toda una defensa sustituta para jugar el Mundial con lo que insinuó que también puede diseñar una esquema para compensar la ausencia de Ballack.
Otro problema que afronta el entrenador es la lesión del goleador Miroslav Klose, quien debió salir en la semifinal con Corea del Sur por un golpe en las costillas pero se estima que podrá estar en la final. La Alemania de Voeller, en realidad, parece hecha de milagros, si se recuerda que 298 días atrás había sido humillada 1-5 por Inglaterra en Munich y estaba con un pie afuera del Mundial, al que clasificó tras vencer a Ucrania en el repechaje.
"Luego de aquella goleada, quienes estuvieron cerca saben que los últimos dos años no fueron nada fáciles", dijo Voeller, de 42 años y quien había llegado al Mundial precedido de críticas y con el objetivo de clasificar al menos a los cuartos de final.
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