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l italiano Pierluigi Collina afirmó hoy que dirigir la final del Mundial entre Brasil y Alemania será un "desafío" a raíz de la "dificultad" que podrá implicar el estilo opuesto de ambos equipos.
"Estoy orgulloso, mi designación para la final es un premio no sólo para mí, sino también, para toda la clase arbitral italiana", agregó Collina, segundo italiano que dirigirá una final de Mundial, pues Sergio Gonella lo había hecho en 1978. "Ahora quiero disfrutar todo el tiempo que tengo para prepararme mejor, porque me espera un desafío. Alemania y Brasil pertenecen a dos escuelas futbolísticas muy diferentes y soy conciente de la dificultad que me espera", agregó.
Nacido el 13 de febrero de 1960 en Bolonia, internacional desde 1995, dirigió en el Mundial 2002 los partidos Argentina-Inglaterra (0-1) y Japón-Turquía (0-1) y fue además el cuarto árbitro en Bélgica-Rusia (3-2).
En su carrera como árbitro internacional, tiene cuatro presencias en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 (dirigió la final Nigeria 3-Argentina 2), siete en eliminatorias mundialistas (para Francia 98 y Corea-Japón), tres en la Eurocopa 2000 Bélgica-Holanda y una final de Liga de Campeones 1998/99 (Manchester United-Bayern Munich 2-1).
En Francia 98, donde dirigió dos partidos con una expulsión y dos penales concedidos, se convirtió en el decimoctavo árbitro italiano que participa en un Mundial, mientras que en Corea-Japón se transformó en el cuarto que lo hace de manera consecutiva
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