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os miles de admiradores japoneses del centrocampista inglés David Beckham han inundado de llamadas para pedir reserva en el hotel Westin Awaji, donde se alojó la selección inglesa en Hyogo, para tratar de dormir en la misma cama que su ídolo.
Los dueños del hotel-centro de conferencias se han dado cuenta de la rentabilidad que acompaña a los británicos y cobran un sobreprecio de 5.000 yenes (41 dólares) por cada una de las 28 habitaciones del décimo piso, donde estuvieron los futbolistas ingleses.
Sin duda el ídolo de Inglaterra en Japón, ha sido Beckham, que sin haber exhibido su mejor fútbol durante las últimas semanas ha conseguido una legión de admiradores de ambos sexos.
Siguiendo la práctica habitual de este país, donde se suelen esconder con celo extraordinario detalles sobre la intimidad de los clientes, el hotel no ha desvelado cuál es la habitación exacta en que durmió Beckham, lo que alimenta el misterio mientras se rentabilizan las visitas.
El fenómeno Beckham ha sido sin duda alguna uno de los acontecimientos extradeportivos más sobresalientes del Campeonato Mundial Corea-Japón en un país enamorado de las celebridades sin importar especialmente cual sea su peculiar destreza.
La sonrisa pícara del rubio jugador y su peculiar peinado han estado presentes en decenas de noticieros, portadas de revista, publicaciones sobre moda, periódicos deportivos, de información general o especializada, en este Mundial.
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