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| GRITO SAGRADO. Ronaldo festeja su gol, que es el pasaporte a la final. Foto AP |
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a selección brasileña de fútbol derrotó hoy a Turquía por 1-0, con sólo pasajes de buen fútbol y así se clasificó para la final de la Copa del Mundo 2002, instancia que alcanza por séptima vez en su historia.
Campeones en 1958, 1962, 1970 y 1994, y vicecampeones en 1950 y 1998, los brasileños se medirán con la selección de Alemania en la final, un partido que enfrentará a ambos equipos por primera vez en mundiales.
Después de una tibia media hora inicial, en que los arqueros de ambos lados fueron poco más que espectadores con sitio privilegiado, los dos equipos despertaron y en base a la velocidad buscaron el arco adversario, aunque no siempre con buena puntería.
Cerrada alrededor de su arquero, Turquía esperó ordenadamente la embestida brasileña y su esquema defensivo funcionó de tal manera que los hombres de la escuadra 'verdeamarela' tuvieron que valerse seguidamente de los disparos de larga distancia. Rivaldo, en ese período, tuvo un par de chances claras, sobre todo con remates desde que por poco no terminaron adentro.
Sin embargo, en el arranque del segundo tiempo, cuando se jugaban cuatro minutos del segundo tiempo, Ronaldo recibió la pelota sobre el costado izquierdo del área turca y avanzó en diagonal para soltar un seco disparo cruzado que el arquero Rustu Recber llegó a tocar con la punta de los dedos pero sin poder evitar el 1-0.
A partir de allí los brasileños inexplicablemente cedieron la iniciativa del partido a Turquía, que presionó con largos pelotazos en busca de Hakan Sukur, que actuando como pívot encontró los espacios para habilitar a sus compañeros por los flancos del ataque.
Corriendo enormes riesgos, Brasil se concentró apenas en los contragolpes en busca del atacante Luizao, pero cuando éste tuvo condiciones de recibir el balón se encontró demasiado solitario para ampliar la ventaja brasileña.
El final encontró a Turquía en una actitud digna, buscando con mucha gente y haciendo que Brasil se recostara sobre su arco para cuidar como oro el pasaporte a la final.
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