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oaquín Sánchez, centrocampista del Betis que erró el penal que significó la eliminación de España en el Mundial 2002, aseguró en la zona mixta del estadio de Gwangju que todavía le dolía el corazón. "Ahora siento mucha impotencia. Me gustaría dar marcha atrás al tiempo y seguro que lo metería. Iba pensando en que lo iba a meter. Yo siempre hago una paradita para ver dónde se tira el arquero, pero me ha aguantado mucho y me adivinó", indicó el jugador español, quien había tenido una gran actuación en el partido de cuartos de final.
Joaquín, quien terminó el encuentro con problemas en los aductores, explicó que José Antonio Camacho le preguntó que cómo estaba y que le dijo que estaba en condiciones de lanzar el penal, "sin miedo ninguno".
"Sólo falla el que lo tira", se consoló Joaquín, quien resaltó que es "un momento muy jodido" porque se va abajo "tanto trabajo de todo el equipo, tanto esfuerzo", y sobre todo "después de los goles anulados", pero destacó que es "joven, queda mucho por delante y hay que afrontarlo".
"Había salido a darlo todo, tenía mucha ilusión de jugar estos cuartos, he jugado con todo el corazón, pero el mundo no se termina aquí, estas cosas pasan y hay que afrontarlas, pese a la rabia que se tiene", indicó.
Joaquín, preguntado por si consideraba como 'robo' la actuación arbitral, indicó: "Sí, porque antes de que hubiéramos llegado a los penales, y así no habríamos tenido que tirarlos, podíamos haber ganado 2-0 ó 3-0, porque nos ha anulado dos goles, pero es que ha habido otras muchas jugadas durante todo el partido".
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