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S
i hoy mismo se relizara una encuesta para descubrir quién es el personaje más famoso en todo el continente africano, lo más probable es que el nombre de un europeo arrasaría. La popularidad del francés Bruno Metsu, el técnico que llevó a
Senegal hasta los cuartos de final del Mundial Corea/Japón, y dio una
de las mayores sorpresas al vencer a los actuales campeones franceses
por 1-0 en el partido inaugural, se extiende mucho más allá de este
país del occidente africano.
Y cuando Senegal superó a Suecia por 2-1 para convertirse en la
segunda nación del continente después de Camerún en Italia 90 en
llegar a la ronda de los últimos ocho, las calles de todas las
ciudades africanas fueron invadidas por fanáticos que festejaban la
victoria.
Durante todo el Mundial, y especialmente después de que los otros
cuatro representantes africanos quedaran eliminados, Metsu ha repetido
en varias ocasiones que su equipo está jugando en nombre de toda la
región. "Estamos jugando por el fútbol africano, y estamos orgullosos
de estar en esa posición", aseguró.
Metsu, de 48 años, firmó una extensión de su contrato al frente
del combinado senegalés hasta noviembre de 2003 inmediatamente
después de lograr la clasificación para el Mundial, después de hacerse cargo en octubre de 2000 en medio de la campaña por ingresar
en la Copa del Mundo.
Su debut en el banco fue en Beauvais, el club donde concluyó
su carrera como jugador. También dirigió al Lille, el Sedan, el
Valenciennes y el Valence. La llegada de Metsu a Africa, donde dirigió por un breve período a la selección de Guinea antes de partir hacia Senegal, fue coronada
por el éxito en poco tiempo: en 2001, fue proclamado el entrenador
africano del año.
Para un hombre que se describe como "un blanco con el corazón de
un negro" y casado con una senegalesa, trabajar en Africa era casi un
sueño. "En Africa encontré valores que han desaparecido en Europa",
afirmó.
"En Europa, un jugador sólo te llama cuando quiere que le
resuelvas un problema. Los jugadores africanos me llaman todo el
tiempo para preguntarme cómo me va", puso como ejemplo.
El jugador africano del año, el senegalés El Hadji Diouf, aseguró
que Metsu ha generado una gran confianza con los miembros de la
selección. "Con él puedo hablar de todo, de fútbol, de la vida, de
mujeres", apuntó.
En opinión del vicepresidente de la Federación de Fútbol de
Senegal, Bounamar Gueye, el éxito de Metsu no es ninguna sorpresa:
"El secreto de Bruno es que escucha a todo el mundo; a los jugadores,
a la federación y a los periodistas. Toma sus propias decisiones,
pero tiene un criterio muy amplio. También tiene una gran decisión,
trabaja duro, y no le gusta perder".
Pero el éxito tiene un precio, y es probable que para Senegal
consista en la despedida del idolatrado técnico. Metsu también ha
dicho que le gustaría entrenar a un equipo del Golfo Pérsico, y
algunas versiones ya lo vinculan con el Gaziantepspor turco.
Sin embargo, el francés negó los rumores: "No sé nada sobre eso.
Ahora estoy con Senegal, y eso es todo lo que me importa por el
momento".
Pero es cierto que Metsu será más solicitado a medida que Senegal
coseche más éxitos, y la situación de lo africanos es complicada:
Cuanto más lejos lleguen en el Mundial, menos probable será que Metsu
continúe en su cargo.
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