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| CON LO JUSTO. Ballack fue el autor del único gol en un discreto partido. Foto AP |
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e veía venir. Estados Unidos acumulaba jugadas de peligro y la figura del arquero kahn, paulatinamente se agigantaba. Pero, se sabe, los alemanes son alemanes, diría Perogrullo en un rapto de obviedad. Y así fue, después de pasarla mal, de caminar por el precipio una y otra vez, se encontró con la histórica eficacia de un rival que no perdona.
Porque, vale decirlo, en la primera media hora de juego todo pasó por Estados Unidos. Sin hacer mucho, es cierto, pero con el atrevimiento de Reyna y con los enganches de Donovan en los metros finales, fue ganando terreno hasta poner en serios apuros a Kahn, quien con sus notables atajadas ya se convirtió, sin dudas, en el mejor arquero del torneo. Lo probaron de todos lados. De arriba, de abajo, de derecha, de izquierda... Y nada. Mientras tanto, Alemania aguantaba y, para variar, apostó a su viejo y fiel recurso del centro.
Esta vía, justamente, dio vuelta el partido. A los 38 minutos del primer tiempo, Ballack (de lo mejorcito técnicamente en su equipo) entró a la carrera y metió un cabezazo que terminó adentro. Enseguida, Klose dio un cabezazo en el palo y ahí todo pudo terminarse.
Vino el segundo tiempo y dio toda la sensación de que Estados Unidos se iba alocadamente sobre el área rival, sobre todo por lo que hizo en esos cinco minutos iniciales en los que, a puro centro, de uno y de otro lateral, le complicó la existencia a los defensores y, fundamentalmente, al pobre Kahn que tuvo demasiado trabajo.
Igual, la presión disminuyó enseguida. Quizá porque Alemania se adelantó y entonces el partido, durante la mitad del segundo tiempo, se jugó lejos de los arcos. La pelota iba y venía sin destino.
Valió, sí, el final de Estados Unidos. Porque empujó con el poco resto que le quedaba y de hecho tuvo un par de situaciones netas, como ese cabezazo (cuándo no para este partido) de Mathis que terminó en la parte exterior.
Alemania, con espacios, pudo hacer algún otro gol. Pero queda claro que no jugó bien. Sigue y punto. Fiel a su estilo.
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