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El delantero portugués Joao Pinto, expulsado en el partido ante Corea del Sur (0-1) del Grupo D del Mundial 2002, podría ser sancionado con una suspensión de dos años tras ser acusado por el árbitro argentino Angel Sánchez de haberle propinado un puñetazo en el vientre.
"Joao Pinto me dio un puñetazo en el estómago, en el costado izquierdo, justo abajo de las costillas", dijo Sánchez, el sábado en declaraciones a la radio portuguesa Antena 1.
Fuentes de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) señalaron hoy que aunque el incidente no fue mostrado por la televisión, la Comisión de Disciplina estudiará la grabación video del partido. Además, sí confirmó que hay una fotografía del hematoma que Sánchez sufrió en el abdomen.
Por su parte, el portavoz de la FIFA, Keith Cooper, declinó hacer comentarios hasta que el informe de los árbitros sea examinado por el Comité Disciplinario.
Sánchez dijo que Pinto, junto con Figo y la ex gloria del fútbol lusitano y actual encargado de Relaciones Públicas de la selección de Portugal, Eusebio Ferreira, fueron a su vestuario después del partido para pedirle disculpas, pero que el jugador no se mostró "arrepentido".
El presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Gilberto Madail, confirmó a la prensa de su país que el informe oficial del partido hace referencia a la existencia de "un contacto físico" entre Joao Pinto y el árbitro.
Pinto, de 30 años, jugador del Sporting Portugal, fue expulsado del campo de juego en el minuto 27 del partido, tras una fuerte entrada sobre el futbolista surcoreano Park Ji-Sung.
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