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a victoria de Corea sobre Portugal convirtió hoy en fiesta la sorprendente debacle de Estados Unidos contra los suplentes de Polonia, al clasificar a un equipo norteamericano que fue incapaz de sumar el punto que le hubiese metido en octavos de final sin necesidad de ayudas externas.
El conjunto de Bruce Arena sucumbió cuando menos se esperaba. Después de sorprender a Portugal y de complicar la clasificación de Corea del Sur, Estados Unidos se estrelló contra el peor equipo del grupo, eliminado de forma prematura y repleto de suplentes.
Puesto a repartir culpas, el técnico polaco, Jerzy Engel, optó por dar entrada a seis suplentes, pero estos se lo tomaron en serio y en los primeros minutos acabaron con las esperanzas norteamericanas.
Polonia, que no había marcado gol alguno en los dos primeros partidos, necesitó tan sólo cinco minutos para anotar un par. Primero, por medio de Emmanuel Olisadebe, tras aprovechar un error de la zaga estadounidense, y dos minutos después con un disparo de Pawel Kryszalowicz.
Al equipo de Bruce Arena, que nunca se había visto por detrás en el marcador, empezó a mostrar defectos que había escondido en las dos primeras jornadas. Atacó de forma atropellada, descubrió su defensa y a punto estuvo de encajar un nuevo gol si no hubiese sido por la intervención de Brad Friedel, primero, y por un poste, en dos disparos consecutivos de Jacek Krzynowek y Maciej Zurawski (m.28).
Arena aprovechó la lesión de Jeff Agoos para meter en el campo a DaMarcus Beasley, con la intención de aumentar las entradas por el costado izquierdo de su equipo.
Pero el joven jugador de los Chicago Fire no brilló sin espacios y, al contrario, Polonia encontró más huecos por donde explotar su contragolpe, por donde aumentar su ventaja, lo que logró Marcin Zewlakow, en el primer balón que tocó (m.66).
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