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élgica se complicó hoy la clasificación para los octavos de final del Mundial al empatar 1 a 1 con Túnez, la selección más débil del Grupo H. Con dos puntos en otros tantos partidos, a Bélgica sólo le vale la victoria en la última jornada frente a Rusia, mientras que los tunecinos, que se dieron por satisfechos con la igualdad, jugarán ante la anfitriona Japón.
Los dos goles fueron lo mejor de un tedioso partido en el que Bélgica imprimió un exasperante ritmo lento que su rival no acertaba a contrarrestar. Verheyen y Goor ahogaban la zona de creación de los tunecinos, que sólo en contadas ocasiones se acercaban a la meta contraria, generalmente por medio de acciones individuales de Hatem Trabelsi por la banda derecha.
A los 13 minutos llegó la mejor jugada ofensiva de los "diablos rojos". Fue una acción que pasó de una banda a otra y Branko Strupar sirvió de cabeza a Wilmots para que fusilara a Bounmijel.
La alegría de los europeos duró apenas tres minutos. Una falta en la frontal del área fue aprovechada por Raouf Bouzaiene para empatar de tiro impecable que se coló a media altura junto al poste.
El empate no alteró el ritmo pausado de los belgas, más preocupados por sujetar bien a los tunecinos, que sólo volvieron a merodear el arco de Vlieger en una buena incursión de Trabelsi abortada por el arquero.
Consciente de que un empate ante el rival más débil del grupo podía comprometer mucho la clasificación, el técnico Robert Waseige dio entrada tras el descanso al delantero Wesley Sonck, el máximo goleador del campeonato belga, para que el equipo se lanzara abiertamente en busca del triunfo.
El partido pasó entonces a ser casi un monólogo de los "diablos rojos", pero sin reflejo en el marcador. Sonck no llegó por milímetros a conectar de cabeza y el arquero Bounmijel estuvo muy atento para robarle la pelota a Goor cuando iba a rematar.
El final entregó a los dos sin ideas para dar vuelta el resultado.
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