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L
a venta de las entradas aún restantes para los partidos que quedan por disputarse del Mundial se vio sumida hoy en un caos agudizado por los problemas técnicos.
Primero la oferta de entradas para el partido del domingo entre
Japón y Rusia provocó la saturación de las líneas telefónicas, ya que en tres minutos se registraron dos millones de llamadas, según
informó el portavoz de la FIFA Keith Cooper.
Posteriormente se bloquearon los ordenadores de la agencia
encargada de la venta de entradas, Byrom, en doce centros de tickets en Japón, según informó la agencia japonesa Yonhab.
Estos problemas surgieron justo en el día en que el presidente de
la FIFA, Joseph Blatter, anunció que "la situación está bajo
control".
Tras mantener intensas reuniones con los Comités organizadores
coreano (KOWOC) y japonés (JAWOC) y con la agencia Byrom, Blatter asegura que todos los problemas están resueltos. "Todos los
implicados trabajaron para buscar una solución. Ahora tenemos la
situación bajo control y somos optimistas para el resto del Mundial”.
Blatter se reunió en Sapporo con sus colaboradores, entre ellos el presidente del subcomité responsable de las entradas del Mundial, David Will, y el secretario general del organismo, Michael Zen-Ruffinen.
También participó el argentino Julio Grondona, vicepresidente de la FIFA y titular de la AFA, quien se encontraba en la ciudad para presenciar el partido que la selección de su país perdió el viernes con Inglaterra por el Grupo F.
"A partir de ahora podemos ser optimistas respecto de este tema para lo que resta del Mundial", agregó Blatter en su comunicado, en el que no hizo mención a la investigación para determinar cómo algunos boletos en poder de dirigentes fueron a parar al mercado negro de la reventa.
El encargado de determinarlo es justamente Zen-Ruffinen, quien dejará su sillón en la FIFA al término de la Copa del Mundo tras denunciar por irregularidades a Blatter antes de las elecciones que pese a todo lo consagraron en Seúl para presidir el organismo por otros cuatro años.
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