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stados Unidos le ganó 3 a 2 a Portugal, uno de los candidatos al título, y comparte el primer lugar del grupo D de la Copa del Mundo junto al anfitrión Corea del Sur, que ayer superó a Polonia.
Portugal era la última esperanza de ver un fútbol diferente en el Mundial, porque jugadores como Luis Figo y Fernando Couto, por ejemplo, afrecían garantías para ello. Sin embargo, decepcionaron desde el arranque mismo del partido, confirmando algunos fastidios expresados por su jugador emblema, el hombre del Real Madrid, Figo, a partir de ciertos cuestionamientos que habían partido de la prensa portuguesa.
Cuando a los cuatro minutos John O'Brien concretó con un zurdazo el primer tanto de su equipo, después del primer error de la noche del ex arquero del Barcelona, de España, Vítor Baía, quien dio un rebote letal para su equipo, los malos augurios ganaron los ánimos del equipo portugués.
Y que la jornada no era para ellos lo reflejó claramente el segundo tanto de los estadounidenses, cuando un centro desde la derecha lanzado por el movedizo Landon Donovan rebotó en la espalda de Jorge Costa y no pudo ser contenido por las flojas manos de Baía. Sorpresa absoluta, a esa altura.
La ventaja estadounidense demostraba no solamente las flaquezas defensivas de los portugueses, sino también las anímicas, porque en ese primer tiempo parecían más que confundidos, desanimados.
Esa impresión fue corroborada con el tercer tanto norteamericano, concretado por el colorado Brian McBride con un preciso cabezazo cuando se habían jugado 36 minutos de la etapa inicial.
No siquiera el descuento de Beto, señalado dos minutos después, permitía imaginar una recuperación. Los portugueses llegaban a los 'ponchazos' pese a Couto, Figo, Rui Costa y compañía, todos nombres capaces de buscar caminos llanos y floridos que los condujeran al arco estadounidense. Y de no ser por la colaboración especial e involuntaria del corpulento defensor Jeff Agoos, quien intentó rechazar a los 25 del segundo tiempo y clavó un potente derechazo en el ángulo superior derecho del arco defendido por Brad Friedel, todo hubiese transcurrido con mucha mayor tranquilidad para los hombres de Bruce Arena.
Le quedaba resto a Portugal para intentar la hazaña. Pero ni siquiera intentó dar vuelta la historia aunque sea a los empujones.
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