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usia tardó una hora en imponer la lógica de su supremacía a Túnez al que derrotó por 2-0 en un partido correspondiente a primera vuelta de las eliminatorias en el grupo H del Mundial 2002, jugado en Kobe.
El primer gol fue consecutivo a un error garrafal del arquero tunecino Ali Boumnijel cuando habían transcurrido 59 minutos de juego. Al sacar con la mano, el arquero entregó un balón a Dmitri Sychyev que lo dejó escapar de sus pies, pero la pelota quedó a los pies de Egor Titov, quien fusiló desde la línea del área grande.
Cuatro minutos más tarde, el volante del Celta de Vigo español Valery Karpin, inspiradísimo, envió un centro perfecto hacia Dmitri Jojlov que fue derribado en el área por la defensa tunecina y el penal correspondiente lo ejecutó el propio Karpin para inscribir el segundo gol.
El conjunto ruso tardó pocos minutos en sentar su superioridad técnica y su dominación territorial, pero sin poder fructificar, debido al desorden que reinó en la última línea durante el primer tiempo.
El técnico Romantsev acertó a la hora de efectuar dos cambios al empezar el segundo tiempo: Vladimir Beschastny e Igor Semshov por Dmitri Jojlov, de la Real Sociedad española, y Dmitri Sychev. Los dos pusieron orden en la vanguardia y cambiaron por completo la faz del equipo ruso. Con ellos, toda la segunda parte fue un recital ruso bajo la batuta de un Karpin magistral.
El equipo tunecino, vale decirlo, no renunció jamás y sus escarceos por el área rusa merecieron en más de una ocasión acabar en gol.
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