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Entre los tres mil hinchas que se trasladaron hasta Asia, no se encontró ningún fanático violento luego de los controles de seguridad en el estadio de Saitama, donde empataron Inglaterra y Suecia.
La alarma en Saitama se había acrecentado luego de que en las jornadas anteriores al debut inglés se exhibieran por televisión las imágenes de los incidentes que los hooligans realizaron en la Eurocopa 2000 y los del Mundial anterior, en Marsella.
En esta oportunidad, sin embargo, el operativo dispuesto por Scotland Yard y las autoridades japonesas dio resultados y no se ha registrado siquiera el ingreso de algún hooligang tanto a Corea como a Japón.
Los hinchas ingleses que se trasladan por Japón, se limitan a tomar mucha cerveza y a averiguar como viajar lo más barato posible hacia Sapporo para presenciar el desafío ante Argentina.
En la planificación de la seguridad este cotejo figura como de alto riesgo, pero la ausencia de hooligans y, mucho más, de "barras bravas" argentinos, imposibilitados de viajar por la grave crisis económica en su país, permiten especular con una jornada más tranquila.
En la ciudad de Hokkaido están previstas igualmente muchas medidas de seguridad, con controles severos y mano libre para la Policía en caso de necesitar reprimir cualquier alteración del orden público. Una de esas medidas será la prohibición de venta de bebidas alcohólicas.
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