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| VERON BUSCA. La Brujita tuvo un buen arranque, pero después se quedó. Foto AP. |
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Argentina tenía que dar el primer paso. Era el más difícil, el que siempre cuesta doble. Sin embargo, pese a las dudas iniciales, se logró una importante victoria (1 a 0) sobre Nigeria, con un gol de (cuándo no) Gabriel Batistuta, cuando se jugaban 17 minutos del segundo tiempo.
Argentina arrancó muy decidido su participación en el Mundial. Sabía que su rol era el de protagonista y no dudó, sobre todo en los primeros veinticinco minutos, en ejercer una gran presión sobre la salida del rival. Con Zanetti de un lado, Verón en el medio y Sorin más adelantado que de costumbre. Así, a pura presión, no tardó en adueñarse de la pelota.
Aunque claro, todo lo bueno que hacía en la marcación no se podía concretar en los últimos metros, donde Claudio López se las ingenió en los primeros minutos para marcar diferencias por el lateral izquierdo. Pero Ortega se estacionó en el sector derecho y de ahí no se movió. Para colmo, Batistuta jugó muy solo y la pelota no llegaba. Conclusión: Argentina insinuaba mucho y concretaba realmente poco.
Un punto a favor de este primer tiempo: el funcionamiento de la defensa. Que se tuvo que rearmar á último momento por la imprevista lesión de Ayala. Pero Pochettino, Samuel de líbero y Placente, conformaron una buena línea defensiva que no pasó sobresaltos.
En los últimos minutos el nivel argentino decayó. Sobre todo porque se hizo un equipo largo, sin comunicación y con el pelotazo de Verón como única variante de llegada.
Pero otra historia fue el segundo tiempo. el ingreso del Kily González por Claudio López le dio mucha mayor presencia en el sector izquierdo, donde Sorin fue amo y señor. Atacó una y otra vez, pero también se preocupó por defender. Una fenomenla actuación de Sorin, quien hasta tuvo varias situaciones de peligro. Y fue bueno también lo de Ortega. Porque, a pura gambeta, abrió espacios por la derecha.
¿Nigeria? Ofreció poco, pese a que tuvo un par de llegadas. Igual, el dominio siempre pasó por Argentina. Cuando entró Crespo por Batistuta, faltando pocos minutos, la diferencia se acentuó. Y en los minutos finales se apilaron las situaciones de peligro.
Terminó en victoria. Sobria, compacta, de esas que no se discuten desde ningún punto de vista. Porque, aún sin lucir, Argentina dejó claro por qué es uno de los grandes candidatos a quedarse con el título.
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